MA ANANDA MOYI3 junio 2011
Soy Ma Ananda Moyi. Hermanos y Hermanas, que la Paz y la Alegría os llenan de sus gracias. Vengo a hablaros hoy del Fuego, del Agua y de la Gracia. La intervención del Ángel Metatron ha realizado en vosotros la posibilidad tangible del último cruce y de la Última Inversión, haciendo que el Fuego pueda fecundar el Agua. El Fuego del Espíritu ha fecundado la carne, así el ALFA y el OMEGA pueden reunirse, fusionarse. Por ese elemento particular y más allá de la Paz, de la Alegría del Samadhi, puede realizarse, en vosotros, la totalidad de la Gracia. Ese estado concreto que es también uno de los Samadhi, se revela a vosotros por un mecanismo o la unión de lo que estaba separado, en vosotros como en el resto de este mundo y de los otros mundos, va de alguna forma, a solucionarse en el interior mismo de vuestra propia Consciencia. En ese estado, que está más allá de las Vibraciones percibidas y captadas, sea a nivel de la cabeza, del Corazón o de la espalda, se realiza de alguna forma un estado último donde todo se convierte en Alegría y donde se establece la Gracia. Es en ese estado que se vive la posibilidad de la disolución, del reencuentro con el Principio Creador, con el Cristo.
La alquimia del Fuego y del Agua corresponde a reunir el ALFA y el OMEGA. La Cruz de la Redención, las Cruces Mutables son superadas, transcendidas. El Triángulo de Fuego vuelve entonces a su posición ideal, permitiendo a vuestra cabeza y a vuestro Corazón ser solamente uno. Entonces, es despliega en vosotros la Gracia, se despliega en vosotros la Luz, se despliega en vosotros lo que el Ángel Metatron ha llamado Yerushalaim, las 12 Estrellas de la Gloria, las 12 Estrellas de la Resurrección o las 12 puertas alquímicas, en vosotros, creando una forma de bucle entre el inicio y el fin, donde el fin se hace el principio y el principio se hace el fin. En ese momento y solo en ese momento, penetráis en Consciencia la Gracia y vosotros os hacéis vosotros mismos la Gracia, os convertís vosotros mismos, como me han llamado durante mi vida, la Saturación de Alegría, donde nada más, nada más existe que ese estado, esta Consciencia. Nada más existe que el Cristo, que la Luz blanca, nada más existe, incluso las palabras para definir o para aprehender lo que pasa en esos momentos.
Es a esto a lo que os conducirá la revelación y el despliegue de la Luz en este mundo y, por supuesto en vuestra carne. Poco a poco, o de manera fulgurante y fulminante, vais a penetrar lo que yo llamo los estados de la Gracia, donde el Fuego y el Agua se desposan en vosotros, donde el Espíritu y la carne no son más que uno, donde el Espíritu y la carne se fusionan, donde no puede existir, la más mínima Sombra, la mínima irregularidad. El Fuego se hace Agua y el Agua se hace Fuego, insinuándose en el cuerpo y más allá del cuerpo. En ese momento, la Consciencia puede convertirse en la Fuente totalmente, la Nada, y no hay diferencia entre el uno y la otra. La vibración entonces desaparece, la Consciencia se ilumina totalmente, se hace ella misma, la Luz total. Esta es la etapa situada después de lo que los Ancianos han llamado Sata Chit Ananda, mucho más allá de la Felicidad se sitúa efectivamente, la Gracia. En Occidente mismo, un número importante de seres humanos han realizado ese estado Crístico, ese estado de fusión con la Luz. Mis Hermanas os han hablado antes de mí, de la humildad, de la simplicidad, de la Unidad necesarias para vivir esto. Es el momento en que el Aliento del Espíritu, o la respiración del Corazón os llena, donde el Fuego que recorre vuestras células, vuestro cuerpo, vuestra Consciencia se une con el Agua. En ese momento, no existe más nada que el Todo. La Consciencia no está ya fragmentada en absoluto, no está ya separada en absoluto del total de las otras Consciencias, las de vuestros Hermanos y Hermanas, las de la naturaleza, la Consciencia también de las otras Dimensiones. De hecho y en verdad vosotros os hacéis realmente el Todo. Algunas de mis Hermanas dirían: “os hacéis el Gran Espíritu”. Todas estas no son más que pálidas expresiones para traducir lo que vive la Consciencia que alcanza ese estado de Gracia, en que el Agua y el Fuego se unen, se fusionan. Toda la humanidad pasará por ese momento, sin por eso poder mantenerlo, pero es la experiencia misma de ese estado la que permitirá salir, de manera definitiva, de la Dualidad, del Samsara, del ciclo de reencarnaciones. Esto será ofrecido, lo repito, a la totalidad de los humanos.
Simplemente, la forma en que lo viviréis y aceptaréis, hará que os establezcáis de forma nueva, en vuestro nuevo estado de consciencia, en otro nuevo estado de Resurrección. La preparación intensa que habéis hecho, os permitirá, lo espero, y nosotros lo deseamos a todos y todas, estableceros en esa Morada de Paz Suprema. Y en ese estado de Gracia. La Gracia es ligereza pero es al mismo tiempo, densidad total en este mundo. Es el instante en que vuestro cuerpo se hace a la vez pesado, denso, inmóvil y el Fuego entonces, se mezcla con el Agua, permitiéndoos penetrar con toda consciencia y lucidez, vuestro cuerpo de Êtreté. Todas la barreras que se han puesto de manera necesaria, para las Semillas de Estrellas, han sido levantadas hace ya algunas semanas, como se os ha dicho y después de la realización de la Última Inversión y el despliegue del Cubo Metatronico en vosotros, vais a poder penetrar los espacios de la Gracia. Lo habéis comprendido, algunos de los humanos deberán esperar el último instante. Pero la preparación que habéis hecho, para acercaros a ese estado...............
Soy Ma Ananda Moyi. Hermanos y Hermanas, que la Paz y la Alegría os llenan de sus gracias. Vengo a hablaros hoy del Fuego, del Agua y de la Gracia. La intervención del Ángel Metatron ha realizado en vosotros la posibilidad tangible del último cruce y de la Última Inversión, haciendo que el Fuego pueda fecundar el Agua. El Fuego del Espíritu ha fecundado la carne, así el ALFA y el OMEGA pueden reunirse, fusionarse. Por ese elemento particular y más allá de la Paz, de la Alegría del Samadhi, puede realizarse, en vosotros, la totalidad de la Gracia. Ese estado concreto que es también uno de los Samadhi, se revela a vosotros por un mecanismo o la unión de lo que estaba separado, en vosotros como en el resto de este mundo y de los otros mundos, va de alguna forma, a solucionarse en el interior mismo de vuestra propia Consciencia. En ese estado, que está más allá de las Vibraciones percibidas y captadas, sea a nivel de la cabeza, del Corazón o de la espalda, se realiza de alguna forma un estado último donde todo se convierte en Alegría y donde se establece la Gracia. Es en ese estado que se vive la posibilidad de la disolución, del reencuentro con el Principio Creador, con el Cristo.
La alquimia del Fuego y del Agua corresponde a reunir el ALFA y el OMEGA. La Cruz de la Redención, las Cruces Mutables son superadas, transcendidas. El Triángulo de Fuego vuelve entonces a su posición ideal, permitiendo a vuestra cabeza y a vuestro Corazón ser solamente uno. Entonces, es despliega en vosotros la Gracia, se despliega en vosotros la Luz, se despliega en vosotros lo que el Ángel Metatron ha llamado Yerushalaim, las 12 Estrellas de la Gloria, las 12 Estrellas de la Resurrección o las 12 puertas alquímicas, en vosotros, creando una forma de bucle entre el inicio y el fin, donde el fin se hace el principio y el principio se hace el fin. En ese momento y solo en ese momento, penetráis en Consciencia la Gracia y vosotros os hacéis vosotros mismos la Gracia, os convertís vosotros mismos, como me han llamado durante mi vida, la Saturación de Alegría, donde nada más, nada más existe que ese estado, esta Consciencia. Nada más existe que el Cristo, que la Luz blanca, nada más existe, incluso las palabras para definir o para aprehender lo que pasa en esos momentos.
Es a esto a lo que os conducirá la revelación y el despliegue de la Luz en este mundo y, por supuesto en vuestra carne. Poco a poco, o de manera fulgurante y fulminante, vais a penetrar lo que yo llamo los estados de la Gracia, donde el Fuego y el Agua se desposan en vosotros, donde el Espíritu y la carne no son más que uno, donde el Espíritu y la carne se fusionan, donde no puede existir, la más mínima Sombra, la mínima irregularidad. El Fuego se hace Agua y el Agua se hace Fuego, insinuándose en el cuerpo y más allá del cuerpo. En ese momento, la Consciencia puede convertirse en la Fuente totalmente, la Nada, y no hay diferencia entre el uno y la otra. La vibración entonces desaparece, la Consciencia se ilumina totalmente, se hace ella misma, la Luz total. Esta es la etapa situada después de lo que los Ancianos han llamado Sata Chit Ananda, mucho más allá de la Felicidad se sitúa efectivamente, la Gracia. En Occidente mismo, un número importante de seres humanos han realizado ese estado Crístico, ese estado de fusión con la Luz. Mis Hermanas os han hablado antes de mí, de la humildad, de la simplicidad, de la Unidad necesarias para vivir esto. Es el momento en que el Aliento del Espíritu, o la respiración del Corazón os llena, donde el Fuego que recorre vuestras células, vuestro cuerpo, vuestra Consciencia se une con el Agua. En ese momento, no existe más nada que el Todo. La Consciencia no está ya fragmentada en absoluto, no está ya separada en absoluto del total de las otras Consciencias, las de vuestros Hermanos y Hermanas, las de la naturaleza, la Consciencia también de las otras Dimensiones. De hecho y en verdad vosotros os hacéis realmente el Todo. Algunas de mis Hermanas dirían: “os hacéis el Gran Espíritu”. Todas estas no son más que pálidas expresiones para traducir lo que vive la Consciencia que alcanza ese estado de Gracia, en que el Agua y el Fuego se unen, se fusionan. Toda la humanidad pasará por ese momento, sin por eso poder mantenerlo, pero es la experiencia misma de ese estado la que permitirá salir, de manera definitiva, de la Dualidad, del Samsara, del ciclo de reencarnaciones. Esto será ofrecido, lo repito, a la totalidad de los humanos.
Simplemente, la forma en que lo viviréis y aceptaréis, hará que os establezcáis de forma nueva, en vuestro nuevo estado de consciencia, en otro nuevo estado de Resurrección. La preparación intensa que habéis hecho, os permitirá, lo espero, y nosotros lo deseamos a todos y todas, estableceros en esa Morada de Paz Suprema. Y en ese estado de Gracia. La Gracia es ligereza pero es al mismo tiempo, densidad total en este mundo. Es el instante en que vuestro cuerpo se hace a la vez pesado, denso, inmóvil y el Fuego entonces, se mezcla con el Agua, permitiéndoos penetrar con toda consciencia y lucidez, vuestro cuerpo de Êtreté. Todas la barreras que se han puesto de manera necesaria, para las Semillas de Estrellas, han sido levantadas hace ya algunas semanas, como se os ha dicho y después de la realización de la Última Inversión y el despliegue del Cubo Metatronico en vosotros, vais a poder penetrar los espacios de la Gracia. Lo habéis comprendido, algunos de los humanos deberán esperar el último instante. Pero la preparación que habéis hecho, para acercaros a ese estado...............
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